Antoni Gaudi
Antoni Gaudí i Cornet (Riudoms o Reus,[1] 25 de junio de 1852 –
Barcelona, 10 de junio de 1926) fue un arquitecto español, máximo
representante del modernismo catalán.
Gaudí fue un arquitecto con un sentido innato de la geometría y el
volumen, así como una gran capacidad imaginativa que le permitía
proyectar mentalmente la mayoría de sus obras antes de pasarlas a
planos. De hecho, pocas veces realizaba planos detallados de sus obras;
prefería recrearlos sobre maquetas tridimensionales, moldeando todos los
detalles según los iba ideando mentalmente. En otras ocasiones, iba
improvisando sobre la marcha, dando instrucciones a sus colaboradores
sobre lo que tenían que hacer.
Dotado de una fuerte intuición y capacidad creativa, Gaudí
concebía sus edificios de una forma global, atendiendo tanto a las
soluciones estructurales como las funcionales y decorativas.
Estudiaba hasta el más mínimo detalle de sus creaciones, integrando
en la arquitectura toda una serie de trabajos artesanales que
dominaba él mismo a la perfección: cerámica, vidriería, forja de
hierro, carpintería, etc. Asimismo, introdujo nuevas técnicas en el
tratamiento de los materiales, como su famoso “trencadís” hecho con
piezas de cerámica de desecho.
Después de unos inicios influenciado por el arte neogótico, así como
ciertas tendencias orientalizantes, Gaudí desembocó en el modernismo
en su época de mayor efervescencia, entre finales del siglo XIX y
principios del XX. Sin embargo, el arquitecto reusense fue más allá
del modernismo ortodoxo, creando un estilo personal basado en la
observación de la naturaleza, fruto del cual fue su utilización de
formas geométricas regladas, como el paraboloide hiperbólico, el
hiperboloide, el helicoide y el conoide.
La arquitectura de Gaudí está marcada por un fuerte sello personal,
caracterizado por la búsqueda de nuevas soluciones estructurales,
que logró después de toda una vida dedicada al análisis de la
estructura óptima del edificio, integrado en su entorno y siendo una
síntesis de todas las artes y oficios. Mediante el estudio y la
práctica de nuevas y originales soluciones, la obra de Gaudí
culminará en un estilo orgánico, inspirado en la naturaleza, pero
sin perder la experiencia aportada por estilos anteriores, generando
una obra arquitectónica que es una simbiosis perfecta de la
tradición y la innovación. Asimismo, toda su obra está marcada por
las que fueron sus cuatro grandes pasiones en la vida: la
arquitectura, la naturaleza, la religión y el amor a Cataluña.[2]
La obra de Gaudí ha alcanzado con el transcurso del tiempo una
amplia difusión internacional, siendo innumerables los estudios
dedicados a su forma de entender la arquitectura. Hoy día es
admirado tanto por profesionales como por el público en general: la
Sagrada Familia es actualmente uno de los monumentos más visitados
de España.[3] Entre 1984 y 2005 siete de sus obras han sido
consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Biografía
Nacimiento, infancia y estudios
Antoni Gaudí nació en 1852, hijo del industrial calderero Francesc
Gaudí i Serra (1813-1906) y de Antònia Cornet i Bertran (1819-1876).
Era el menor de cinco hermanos, de los que sólo llegaron a edad
adulta tres: Rosa (1844-1879), Francesc (1851-1876) y Antoni. Los
orígenes familiares de Gaudí se remontan al sur de Francia, en
Auvergne, desde donde uno de sus antepasados, Joan Gaudí, vendedor
ambulante, pasó a Cataluña en el siglo XVII; el apellido en su
origen podría ser Gaudy o Gaudin.[4]
Se desconoce el lugar exacto del nacimiento de Gaudí, ya que no se
conserva ningún documento que lo especifique, existiendo una
controversia entre Reus y Riudoms (dos municipios vecinos y
colindantes de la comarca del Baix Camp) sobre la localidad
natalicia del arquitecto. Aun así, en la mayoría de documentos de
Gaudí, tanto de su época de estudiante como en los de su época
profesional, figura como nacido en Reus. Sin embargo, el propio
Gaudí manifestó en diversas ocasiones que era de Riudoms, lugar de
origen de su familia paterna.[5] Lo que sí es seguro es que fue
bautizado en la iglesia prioral de Sant Pere Apòstol de Reus el día
después de su nacimiento. El nombre que consta en su partida de
bautismo es Antoni Plàcid Guillem Gaudí i Cornet.[6]
Fuese como fuese, Gaudí sintió un gran aprecio por su tierra
natal, lo que evidenciaba en su gran mediterraneísmo, hecho que
influyó notablemente en su arquitectura: Gaudí decía que los pueblos
mediterráneos tienen un sentido innato del arte y el diseño, que son
creativos y originales, mientras que los pueblos nórdicos son más
técnicos y repetitivos. En palabras del propio Gaudí:
”Nosotros poseemos la imagen. La fantasía viene de los fantasmas. La
fantasía es de la gente del Norte. Nosotros somos concretos. La
imagen es del Mediterráneo. Orestes sabe adónde va, mientras que
Hamlet divaga perdido entre dudas”.[7]La estancia en su tierra natal
le sirvió asimismo para conocer y estudiar profundamente la
naturaleza, sobre todo durante sus estancias veraniegas en el Mas de
la Calderera, la casa de los Gaudí en Riudoms. Le gustaba el
contacto con la naturaleza, por lo que posteriormente se hizo
miembro del Centro Excursionista de Cataluña (1879), entidad con la
que realizó numerosos viajes por toda Cataluña y el sur de Francia.
También practicó durante un tiempo la equitación, y hasta su vejez
caminaba unos diez kilómetros diarios.[8]
El pequeño Gaudí era de naturaleza enfermiza, y padeció reumatismo
desde niño, lo que le transmitió un carácter un tanto retraído y
reservado.[9] Quizá por eso, de mayor se convirtió en vegetariano y
en partidario de las teorías higienistas del doctor Kneipp.[10]
Debido a estas creencias –y por motivos religiosos–, en ocasiones se
entregaba a severos ayunos, tanto que en ocasiones ponía en peligro
su propia vida, como en 1894, año en que cayó gravemente enfermo a
causa de un prolongado ayuno.[11]
Realizó sus primeros estudios en el parvulario del maestro Francesc
Berenguer, padre del que sería uno de sus principales colaboradores,
y luego pasó a los Escolapios de Reus; destacó en dibujo,
colaborando con el semanario El Arlequín.[12] También trabajó
durante un tiempo como aprendiz en la fábrica textil “Vapor Nou” de
Reus. En 1868 se trasladó a Barcelona para cursar enseñanza media en
el Convento del Carmen de la ciudad condal. En su adolescencia
estuvo cercano al socialismo utópico, realizando junto con dos
compañeros de estudios, Eduard Toda i Güell y Josep Ribera i Sans,
un proyecto de restauración para el monasterio de Poblet que lo
convertiría en un falansterio utópico-social.[13]
Entre 1875 y 1878 realizó el servicio militar en el Arma de
Infantería en Barcelona, siendo destinado a Administración Militar.
Pasó la mayor parte del tiempo rebajado de servicio a causa de su
salud, por lo que pudo continuar con los estudios. Gracias a ello no
tuvo que entrar en combate, pues coincidió en esas fechas con la
Tercera Guerra Carlista.[14] En 1876 tuvo lugar el triste suceso de
la muerte de su madre, a los 57 años, así como la de su hermano
Francesc a los 25, médico recién titulado que no llegó a ejercer.
Cursó arquitectura en la Escuela de la Llotja y en la Escuela
Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, donde se graduó en
1878. Junto a las asignaturas de arquitectura asistió a clases de
francés y cursó algunas asignaturas de Historia, Economía, Filosofía
y Estética. Su expediente académico fue regular, con algún que otro
suspenso; Gaudí se preocupaba m��s de sus propios intereses que de
las asignaturas oficiales.[15] Elies Rogent, director de la Escuela
de Arquitectura de Barcelona, dijo en el momento de otorgarle el
título:
”Hemos dado el título a un loco o a un genio, el tiempo lo
dirá”.[16]Para pagarse la carrera, Gaudí trabajó como delineante
para diversos arquitectos y constructores, como Leandre Serrallach,
Joan Martorell, Emili Sala Cortés, Francisco de Paula del Villar y
Lozano y Josep Fontserè.[17] Quizá por eso, al recibir el título,
Gaudí, con su irónico sentido del humor, comentó a su amigo el
escultor Llorenç Matamala:
”Llorenç, dicen que ya soy arquitecto”.[18]Madurez y labor
profesional
Sus primeros proyectos fueron los de las Farolas para la Plaza Real,
el proyecto irrealizado de Kioskos Girossi y la Cooperativa Obrera
Mataronense. Con su primer encargo importante, la Casa Vicens, Gaudí
empieza a adquirir renombre, y recibe encargos cada vez de mayor
envergadura. En la Exposición Universal de París de 1878 Gaudí
expuso una vitrina realizada para la Guantería Comella. El diseño
modernista, a la vez funcional y estético de dicha obra, impresionó
al industrial catalán Eusebi Güell que, a su regreso, contactó con
el arquitecto para encomendarle varios proyectos que tenía en mente.
Comenzó así una larga amistad y un fructífero mecenazgo que dio
origen a algunas de las más destacadas obras de Gaudí: las Bodegas
Güell, los Pabellones Güell, el Palacio Güell, el Parque Güell y la
Cripta de la Colonia Güell. Asimismo, se relacionó con el marqués de
Comillas, suegro del conde Güell, para el que realizó El Capricho de
Comillas.
En 1883 aceptó hacerse cargo de continuar las recién iniciadas obras
del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Gaudí modificó
totalmente el proyecto inicial, convirtiéndola en su obra cumbre,
conocida y admirada en todo el mundo. A partir de 1915 se dedicó
casi por completo a este proyecto, hasta que murió. Gaudí comenzaba
a recibir cada vez más encargos, por lo que, al trabajar en varias
obras a la vez, tuvo que rodearse de un amplio equipo de
profesionales de todos los campos relacionados con la construcción;
en su estudio se formarían numerosos arquitectos que con el tiempo
alcanzarían un puesto de renombre en el sector, como Josep Maria
Jujol, Joan Rubió, Cèsar Martinell, Francesc Folguera y Josep
Francesc Ràfols. En 1885, para escapar de la epidemia de cólera que
asolaba Barcelona, Gaudí pasó una estancia en Sant Feliu de Codines,
residiendo en la casa de Francesc Ullar, al que en agradecimiento
diseñó una mesa de comedor.[19]
Uno de los acontecimientos de la época para la capital catalana, y
que sirvió de punto de partida para el modernismo, fue la Exposición
Universal de 1888, donde los principales arquitectos del momento
expondrían sus mejores obras. Gaudí participó con el edificio de la
Compañía Trasatlántica, y recibió un encargo para reestructurar el
Salón de Ciento del Ayuntamiento de Barcelona, que finalmente no se
llevó a cabo. En los primeros años 1890 recibió dos encargos fuera
de Cataluña: el del Palacio Episcopal de Astorga y el de la Casa
Botines en León. Así, la fama y el prestigio del arquitecto reusense
se iba extendiendo por toda España. En 1891 viajó a Málaga y Tánger
para examinar el terreno de un proyecto para unas Misiones Católicas
Franciscanas, que le había encargado el 2º marqués de Comillas;[20]
el proyecto no se efectuó, pero las torres proyectadas para las
Misiones le sirvieron a Gaudí como modelo para las torres de la
Sagrada Familia.
En 1899 se hizo socio del Cercle Artístic de Sant Lluc, sociedad
artística de corte católico fundada en 1893 por el obispo Josep
Torras i Bages y los hermanos Josep y Joan Llimona. También se
afilió a la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat,
entidad catalanista igualmente de signo católico.[21] Se evidencia
así el carácter conservador y religioso de su pensamiento político,
vinculado a la defensa de la identidad cultural del pueblo catalán.
Pese a la aparente contradicción entre los ideales utópicos de su
juventud y su posterior adscripción a posiciones más conservadoras,
la evolución puede resultar natural si tenemos en cuenta la profunda
espiritualidad del arquitecto; en palabras de Cèsar Martinell,
“sustituyó la filantropía laicista por la caridad cristiana”.[22]
El principio de siglo encontró a Gaudí embarcado en numerosos
proyectos, en los que se evidenciaba el cambio de su estilo, cada
vez más personal e inspirado en la naturaleza. En 1900 recibió el
premio al mejor edificio del año por la Casa Calvet, otorgado por el
Ayuntamiento de Barcelona. Durante la primera década del siglo se
ocupa de proyectos como la Casa Figueras, más conocida como
Bellesguard, el Parque Güell, proyecto de urbanización que no tuvo
éxito, y la restauración de la Catedral de Santa María de Palma de
Mallorca, para la que realizó varios viajes a la isla. Entre 1904 y
1910 construye la Casa Batlló y la Casa Milà, dos de sus obras más
emblemáticas.
La fama de Gaudí iba en aumento, provocando por ejemplo que en 1902
el pintor Joan Llimona escogiese la fisonomía de Gaudí para
representar a San Felipe Neri en las pinturas del crucero de la
iglesia de San Felipe Neri de Barcelona.[23] Ese año funda con Joan
Santaló, hijo de su amigo el doctor Pere Santaló, una sociedad
dedicada al forjado de hierro, que fracasó.[24]
Desde su traslado a Barcelona, Gaudí había cambiado a menudo de
domicilio: en su época de estudiante vivió de pensión, generalmente
en la zona del Barrio Gótico; al iniciar su carrera, pasó a diversos
pisos de alquiler en la zona del Eixample. Por fin, en 1906 se
instaló en una casa de propiedad, en el Parque Güell, construida por
su ayudante Francesc Berenguer como casa de muestra de la
urbanización; actualmente es la Casa-Museo Gaudí. Aquí vivió con su
padre (fallecido en 1906 a los 93 años) y su sobrina, Rosa Egea
Gaudí (fallecida en 1912 a los 36 años). Vivió en esta casa hasta
1925, pocos meses antes de su muerte, residiendo este último tiempo
en el taller de la Sagrada Familia.
Uno de los sucesos que marcaron profundamente a Gaudí fueron los
acontecimientos de la Semana Trágica de 1909; Gaudí permaneció ese
tiempo recluido en su casa del Parque Güell, pero debido al ambiente
anticlerical y a los atentados contra iglesias y conventos temió por
la integridad de la Sagrada Familia –que afortunadamente no sufrió
daños–.[25]
En 1910 se celebró en el Grand Palais de París una exposición
dedicada a Gaudí, dentro del salón anual de la Société des
Beaux-Arts de Francia. Gaudí particip�� a instancias del conde
Güell, concurriendo con una serie de fotos, planos y maquetas en
yeso de varias de sus obras. Aunque participó fuera de concurso,
recibió muy buenas críticas por parte de la prensa francesa. Buena
parte de esta exposición se pudo ver al año siguiente en el I Salón
Nacional de Arquitectura celebrado en el Pabellón Municipal de
Exposiciones del Buen Retiro de Madrid.[26]
Mientras se celebraba la exposición de París, en mayo de 1910, Gaudí
pasó una estancia de reposo en Vic, donde diseñó dos farolas de
basalto y hierro forjado para la Plaza Mayor de Vic, con ocasión del
centenario de Jaume Balmes. Al año siguiente también se vio obligado
a pasar una temporada en Puigcerdà, a causa de unas fiebres de
Malta; en ese periodo de descanso concibió la fachada de la Pasión
de la Sagrada Familia.[27] Debido a su gravedad, el 9 de junio
redactó un testamento ante el notario Ramon Cantó i Figueres;[28]
por fortuna, pudo reponerse por completo.
Los años 1910 fueron duros para Gaudí, que sufrió varias desgracias:
en 1912 murió su sobrina Rosa; en 1914 falleció su principal
colaborador, Francesc Berenguer; en 1915 una grave crisis económica
casi paraliza las obras de la Sagrada Familia; en 1916 murió su
amigo Josep Torras i Bages, obispo de Vic; en 1917 se interrumpen
las obras de la Colonia Güell; en 1918 falleció su amigo y mecenas,
Eusebi Güell.[29] Quizá por todo ello desde 1915 se dedica por
entero a la Sagrada Familia, refugiándose en su trabajo. Gaudí
confiesa a sus colaboradores:
”Mis grandes amigos están muertos; no tengo familia, ni clientes, ni
fortuna, ni nada. Así puedo entregarme totalmente al
Templo”.[30]Efectivamente, los últimos años de su vida los dedica
por completo a la “Catedral de los pobres” –como es popularmente
conocida–, para la que incluso llegará a pedir limosna a fin de
poder continuar con las obras. Aparte de esa dedicación, realiza
pocas más actividades, casi siempre relacionadas con la religión: en
1916 participó en un cursillo de canto gregoriano impartido en el
Palau de la Música Catalana por el monje benedictino Gregori M.
Sunyol.[32]
Gaudí vivió dedicado por completo a su profesión, permaneciendo
soltero toda su vida. Al parecer, tan sólo en una ocasión se sintió
atraído por una mujer, Josefa Moreu, maestra de la Cooperativa
Mataronense, hacia 1884, pero no fue correspondido.[33] Desde
entonces Gaudí se refugió en su profunda religiosidad, en la que
encontraba gran sosiego espiritual. A menudo se ha pintado la imagen
de un Gaudí huraño y antipático, de bruscas contestaciones y gestos
altaneros; pero la gente que lo trató más de cerca lo describió como
persona afable y cortés, buen conversador y fiel con sus amigos,
entre los que destacaron especialmente su mecenas, Eusebi Güell, y
el obispo de Vic, Josep Torras i Bages, así como los escritores Joan
Maragall y Jacint Verdaguer, el doctor Pere Santaló y algunos de sus
más fieles colaboradores, como Francesc Berenguer y Llorenç
Matamala.[34]
La apariencia personal de Gaudí –de rasgos nórdicos, pelo rubio y
ojos azules– sufrió una radical transformación con el paso del
tiempo: de ser un joven con aspecto de “dandi” (trajes caros, pelo y
barba bien arreglados, gustos de gourmet, frecuente asistencia al
teatro y a la ópera, incluso visitaba las obras montado en su
carruaje), pasó en su vejez a la más estricta sencillez, comiendo
con frugalidad, vistiendo trajes viejos y gastados, con un aspecto
descuidado, tanto que a veces lo tomaban por mendigo, como por
desgracia pasó en el momento del accidente que le provocó la
muerte.[35]
Gaudí no dejó prácticamente escritos, aparte de informes técnicos de
sus obras requeridos por instancias oficiales, algunas cartas a
amigos (principalmente a Joan Maragall) y algún artículo
periodístico. Se conservan algunas frases suyas recogidas por
algunos de sus ayudantes y discípulos, principalmente Josep Francesc
Ràfols, Joan Bergós, Cèsar Martinell e Isidre Puig i Boada. El único
escrito dejado por Gaudí es el conocido como Manuscrito de Reus
(1873-1878), una especie de diario de estudiante donde recogía
diversas impresiones sobre arquitectura y decoración, exponiendo sus
ideas al respecto; destacan los análisis que hizo sobre el templo
cristiano y la casa solariega, así como un texto sobre ornamentación
y una memoria para una mesa-escritorio.[36]
Gaudí se reconoció siempre partidario del catalanismo, aunque nunca
quiso vincularse con la política –algunos políticos como Francesc
Cambó o Enric Prat de la Riba le propusieron presentarse a diputado,
pero él declinó el ofrecimiento–. Aun así, tuvo diversos altercados
con la policía: en 1920 fue golpeado por la misma en un tumulto
formado en la celebración de los Juegos Florales;[37] el 11 de
septiembre de 1924, Día Nacional de Cataluña, durante una
manifestación en contra de la prohibición del uso del catalán por
parte de la dictadura de Primo de Rivera, fue arrestado por la
Guardia Civil, pasando una breve estancia en el calabozo, del que
salió con una fianza de 50 pesetas.[38]
Fallecimiento
El 7 de junio de 1926 Gaudí se dirigía a la iglesia de San Felipe
Neri, que visitaba a diario para rezar y entrevistarse con su
confesor, mosén Agustí Mas i Folch; pero al pasar por la Gran Via de
les Corts Catalanes, entre las calles Girona y Bailén, fue
atropellado por un tranvía, que lo dejó sin sentido.[39] Siendo
tomado por un mendigo, al ir indocumentado y a causa de su aspecto
descuidado, con ropas gastadas y viejas, no fue socorrido de
inmediato, hasta que un guardia civil paró un taxi que lo condujo al
Hospital de la Santa Creu.[40] Al día siguiente lo reconoció el
capellán de la Sagrada Familia, mosén Gil Parés, pero ya era tarde
para hacer nada por él. Murió el día 10 de junio de 1926, a los 74
años de edad, en la plenitud de su carrera. Fue enterrado el 12 de
junio, con presencia de grandes multitudes que quisieron darle el
último adiós, en la capilla de Nuestra Señora del Carmen de la
cripta de la Sagrada Familia. En su lápida figura la siguiente
inscripción:
Antonius Gaudí Cornet. Reusensis. Annos natus LXXIV, vitae
exemplaris vir, eximiusque artifex, mirabilis operis hujus, templi
auctor, pie obiit Barcinone dit X Junii MCMXXVI, hinc cineres tanti
hominis, resurrectionem mortuorum expectant. R.I.P.[41]Repercusión
de la obra de Gaudí
Tras su muerte Gaudí cayó en un injusto olvido, y su obra fue
denostada por la crítica internacional por barroca y excesivamente
fantasiosa. En su tierra natal fue igualmente menospreciado por la
nueva corriente que sustituyó al modernismo, el novecentismo, estilo
que retornaba a los cánones clásicos. En 1936, durante el transcurso
de la Guerra Civil Española, fue asaltado el taller de Gaudí en la
Sagrada Familia, destruyéndose gran cantidad de documentos, planos y
maquetas del arquitecto modernista.
Su figura comenzó a ser reivindicada en los años 1950, por Salvador
Dalí en primer lugar, seguido del arquitecto Josep Lluís Sert. En
1956 se organizó una retrospectiva sobre Gaudí en el Salón del
Tinell de Barcelona, y en 1957 su primera gran exposición
internacional, en el MOMA de Nueva York. Asimismo, entre los años
1950 y 1960, los estudios de críticos internacionales como George
Collins, Nikolaus Pevsner y Roberto Pane dieron gran difusión a la
obra de Gaudí, mientras que en su tierra natal era reivindicado por
Alexandre Cirici, Juan Eduardo Cirlot y Oriol Bohigas. También es de
remarcar el gran éxito obtenido por Gaudí en Japón, donde su obra es
muy admirada, destacando los estudios realizados por Kenji Imai y
Tokutoshi Torii. Desde entonces la valoración de Gaudí ha ido en
aumento, culminando en 1984 con la proclamación de varias obras del
arquitecto como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.[42]
En 1952, centenario del nacimiento del arquitecto, se fundó la
Asociación de Amigos de Gaudí, para divulgar y conservar el legado
dejado por el artífice catalán. En 1956 se creó la Cátedra Gaudí,
perteneciente a la Universidad Politécnica de Cataluña, con el
objeto igualmente de profundizar en el estudio de la obra gaudiniana
y participar en su conservación; en 1987 el rey Juan Carlos I le
concedió el título de Real Cátedra Gaudí. En 1976, con motivo del 50
aniversario de su muerte, el Ministerio de Asuntos Exteriores
organizó una exposición sobre Gaudí que recorrió todo el mundo.[43]
Hombre de profunda religiosidad y de vida ascética, se ha propuesto
la beatificación de Antoni Gaudí, proceso iniciado en 1998 por el
arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles. El año 2000 fue
autorizado el inicio del proceso por parte del Vaticano.[44]
Con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Gaudí se celebró el
año 2002 el Año Internacional Gaudí, con multitud de actos
oficiales, conciertos, espectáculos, conferencias, publicaciones,
etc. Entre otros eventos, el 24 de septiembre de ese año se estrenó
en el Palau d'Esports de Barcelona el musical Gaudí, sobre la vida y
obra del arquitecto reusense, obra de Jordi Galceran, Esteve
Miralles y Albert Guinovart.[45
Estilo
Gaudí y el modernismo
La trayectoria profesional del genial arquitecto tuvo una evolución
sui generis, debido a su constante investigación en el campo de la
estructura mecánica de las obras. En sus inicios, Gaudí recibió
cierta influencia del arte oriental (India, Persia, Japón), a través
del estudio de los teóricos de la arquitectura historicista, Walter
Pater, John Ruskin y William Morris. Vemos esta corriente
orientalizante en obras como el Capricho de Comillas, el Palacio
Güell, los Pabellones Güell o la Casa Vicens. Más tarde, sigue la
corriente neogótica de moda en el momento, siguiendo los dictámenes
del arquitecto francés Viollet-le-Duc. Se puede percibir en el
Colegio de las Teresianas, el Palacio Episcopal de Astorga, la Casa
Botines y la Casa Bellesguard, así como en la cripta y el ábside de
la Sagrada Familia. Finalmente, desemboca en su etapa más personal,
con un estilo naturalista, individual, orgánico, inspirado en la
naturaleza, en el que realizará sus obras maestras.
Durante su época de estudiante Gaudí pudo contemplar una colección
de fotografías que la Escuela de Arquitectura poseía sobre Egipto,
la India, el arte persa, maya, chino y japonés, así como los
monumentos islámicos españoles, los cuales le dejaron una profunda
huella, sirviéndole de inspiración para muchas de sus obras. También
estudió con detenimiento el libro Plans, elevations, sections and
details of the Alhambra, de Owen Jones, perteneciente a la
biblioteca de la Escuela.[46] De los artes nazarí y mudéjar tomó
múltiples soluciones estructurales y ornamentales que aplicó con
ciertas variantes y libertad estilística a sus obras. Un aspecto a
destacar que Gaudí toma del arte islámico es la indefinición
espacial, la concepción del espacio sin límites estructurados;
espacio que adquiere un sentido secuencial, fragmentado, a través de
pequeños tabiques o huecos diáfanos, que crean separación sin
suponer barreras compactas que delimiten un espacio uniformemente
cerrado.[47]
Pero sin duda el estilo que más le influyó fue el arte gótico, que a
finales del siglo XIX vivía un gran renacimiento debido sobre todo a
la obra teórica y restauradora de Viollet-le-Duc. El arquitecto
francés propugnaba estudiar los estilos del pasado y adaptarlos al
presente de una forma racional, atendiendo tanto a la razón
estructural como a la ornamental.[48] Sin embargo, para Gaudí el
gótico era “imperfecto”, porque pese a la eficacia de algunas de sus
soluciones estructurales era un arte que había que “perfeccionar”.
En sus propias palabras:
”El arte gótico es imperfecto, está a medio resolver; es el estilo
del compás, de la fórmula de la repetición industrial. Su
estabilidad se basa en el apuntalamiento permanente de los
contrafuertes: es un cuerpo defectuoso que se aguanta con muletas.
(...) Prueba que las obras góticas son de una plástica deficiente es
que producen la máxima emoción cuando están mutiladas, cubiertas de
hiedra e iluminadas por la luna”.[49]Después de estas influencias
iniciales, Gaudí desemboca en el modernismo en su época de mayor
esplendor, en los años situados entre los siglos XIX y XX. En sus
inicios, el modernismo encuentra la inspiración en la arquitectura
historicista, ya que para los artistas modernistas la vuelta al
pasado supone una reacción contra las formas industriales impuestas
por los nuevos adelantos tecnológicos producidos con la Revolución
Industrial. La utilización de los estilos del pasado supone una
regeneración moral que permite a la nueva clase dirigente, la
burguesía, identificarse con unos valores que reconocen como sus
raíces culturales. Asimismo, el resurgir de la cultura catalana
desde mediados del siglo XIX (la Renaixença), lleva a adoptar las
formas góticas como estilo “nacional” de Cataluña, con la pretensión
de conjugar nacionalismo y cosmopolitismo, de integrarse en la
corriente modernizadora europea.[50]
Algunos rasgos esenciales del modernismo serán: un lenguaje
anticlásico heredero del romanticismo, con tendencia a un cierto
lirismo y subjetivismo; vinculación decidida de la arquitectura con
las artes aplicadas y los oficios artísticos, creando un estilo
remarcadamente ornamental; utilización de nuevos materiales, creando
un lenguaje constructivo mixto y rico en contrastes, buscando el
efecto plástico del conjunto; fuerte sentimiento de optimismo y fe
en el progreso, que produce un arte exaltado y enfático, reflejo del
clima de prosperidad del momento, sobre todo en la clase
burguesa.[51]
En busca de un nuevo lenguaje arquitectónico
Gaudí suele ser considerado el gran maestro del modernismo catalán,
pero su obra va más allá de cualquier estilo o intento de
clasificación. Es una obra personal e imaginativa que encuentra su
principal inspiración en la naturaleza. Gaudí estudió con
profundidad las formas orgánicas y anárquicamente geométricas de la
naturaleza, buscando un lenguaje para poder plasmar esas formas en
la arquitectura. Algunas de sus mayores inspiraciones vendrán de la
montaña de Montserrat, las cuevas de Mallorca, la Cueva del Salnitre
(Collbató), los riscos de Fra Guerau en la sierra de Prades cerca de
Reus, la montaña de Pareis al norte de Mallorca o Sant Miquel del
Fai en Bigues i Riells, todos ellos lugares visitados por Gaudí.[52]
Este estudio de la naturaleza se traduce en el empleo de formas
geométricas regladas como son el paraboloide hiperbólico, el
hiperboloide, el helicoide y el conoide, que reflejan exactamente
las formas que Gaudí encuentra en la naturaleza.[53] Las superficies
regladas son formas generadas por una recta, denominada generatriz,
al desplazarse sobre una línea o varias, denominadas directrices.
Gaudí las halló en abundancia en la naturaleza, como por ejemplo en
juncos, cañas o huesos; decía que no existe mejor estructura que un
tronco de árbol o un esqueleto humano. Estas formas son a la vez
funcionales y estéticas, y Gaudí las emplea con gran sabiduría,
sabiendo adaptar el lenguaje de la naturaleza a las formas
estructurales de la arquitectura. Gaudí asimilaba la forma
helicoidal al movimiento, y la hiperboloidal a la luz. Decía lo
siguiente sobre las superficies regladas:
”Los paraboloides, hiperboloides y helicoides, variando
constantemente la incidencia de la luz, tienen una riqueza propia de
matices, que hacen innecesaria la ornamentación y hasta el
modelaje”.[54]Otro de los elementos empleados profusamente por Gaudí
es la curva parabólica o catenaria. Gaudí había estudiado en
profundidad la geometr���������a cuando era joven, leyendo numerosos
tratados sobre ingeniería que alababan las virtudes de la
utilización de la curva catenaria como elemento mecánico, que sin
embargo entonces sólo se usaba en la construcción de puentes
suspendidos; Gaudí fue el primero en utilizar este elemento en la
arquitectura común. La utilización de arcos catenarios en obras como
la Casa Milà, el Colegio de las Teresianas, la cripta de la Colonia
Güell o la Sagrada Familia permite a Gaudí dotar a sus estructuras
de un elemento de gran resistencia, ya que la catenaria distribuye
regularmente el peso que soporta, sufriendo únicamente fuerzas
tangenciales que se anulan entre ellas.[55]
Con todos estos elementos Gaudí pasó de la geometría plana a la
espacial, la geometría reglada. Además, estas formas constructivas
se avenían muy bien a un tipo de construcción sencilla y de
materiales baratos, como el ladrillo: Gaudí utilizó con asiduidad el
ladrillo unido con argamasa, en capas superpuestas, como en la
tradicional bóveda catalana tabicada.[56] Esta búsqueda de nuevas
soluciones estructurales tuvo su culminación entre los años 1910 y
1920, cuando experimentó de forma práctica todas sus investigaciones
en su obra cumbre: la Sagrada Familia. Gaudí concibió dicho templo
como si fuese la estructura de un bosque, con un conjunto de
columnas arborescentes divididas en diversas ramas para sustentar
una estructura de bóvedas de hiperboloides entrelazados. Las
columnas las inclinó para recibir mejor las presiones
perpendiculares a su sección; además, les dio forma helicoidal de
doble giro (dextrógiro y levógiro), como en las ramas y troncos de
los árboles. Esta ramificación crea una estructura hoy denominada
fractal[57] que, junto con la modulación del espacio, que lo
subdivide en pequeños módulos independientes y autosustentantes,
crea una estructura que soporta perfectamente los esfuerzos
mecánicos de tracción sin la necesidad de utilizar contrafuertes,
como requería el estilo gótico.[58] Gaudí logró así una solución
racional y estructurada, perfectamente lógica y adaptada a la
naturaleza, creando al mismo tiempo un nuevo estilo arquitectónico,
original y sencillo, práctico y estético.
Esta nueva técnica constructiva permite a Gaudí realizar su mayor
afán arquitectónico, perfeccionar y superar el estilo gótico: las
bóvedas de hiperboloides tienen su centro donde las góticas tenían
la clave, con la salvedad de que el hiperboloide permite crear un
hueco en ese espacio, un vacío que deja el paso de la luz natural.
Asimismo, en la intersección entre las bóvedas, donde las góticas
tenían los nervios, el hiperboloide permite nuevamente la apertura
de pequeños vanos, que Gaudí aprovecha para dar la sensación de un
cielo estrellado.[59]
Esta visión orgánica de la arquitectura se complementa en Gaudí con
una singular visión espacial que le permitía concebir sus diseños
arquitectónicos de forma tridimensional, contrariamente a la
bidimensionalidad del diseño en plano de la arquitectura
tradicional. Gaudí decía que había adquirido este sentido espacial
de niño, viendo los diseños que hacía su padre para las calderas y
alambiques que fabricaba.[60] Debido a esta concepción espacial
Gaudí siempre prefirió trabajar sobre moldes y maquetas, o incluso
ir improvisando sobre el terreno a medida que la obra avanzaba;
reacio a dibujar planos, en raras ocasiones elaboró croquis de sus
obras, tan sólo cuando se lo requerían instancias oficiales.
Una de sus muchas innovaciones en el terreno técnico fue la
utilización de una maqueta para el cálculo de estructuras: para la
iglesia de la Colonia Güell construyó en un cobertizo junto a las
obras una maqueta a gran escala (1:10), de cuatro metros de altura,
donde instaló un montaje confeccionado con unos cordeles de los que
pendían saquitos rellenos de perdigones. En un tablero de madera
fijado en el techo dibujó la planta de la iglesia, y de los puntos
sustentantes del edificio –columnas, intersección de paredes– colgó
los cordeles (para los funiculares) con los sacos de perdigones
(para las cargas), que así suspendidos daban la curva catenaria
resultante, tanto en arcos como en bóvedas. De aquí sacaba una
fotografía, que una vez invertida daba la estructura de columnas y
arcos que Gaudí estaba buscando. Sobre estas fotografías Gaudí
pintaba, con gouache o pastel, el contorno ya definido de la
iglesia, remarcando hasta el último detalle del edificio, tanto
arquitectónico como estil��stico y decorativo.[61]
La posición de Gaudí dentro de la Historia de la Arquitectura supone
la de un gran genio creador que, inspirándose en la naturaleza, creó
un estilo propio, de gran perfección técnica a la vez que un cuidado
valor estético, marcado por el sello de su fuerte personalidad. Sus
innovaciones estructurales, que suponen en cierta medida la
superación de los estilos anteriores, desde el dórico hasta el
barroco, pasando por el gótico, principal fuente de inspiración del
arquitecto, podría considerarse que representan la culminación de
los estilos clásicos, que Gaudí reinterpreta y perfecciona. Así
Gaudí supera el historicismo y eclecticismo de su generación, pero
sin llegar a conectar con otras corrientes de la arquitectura del
siglo XX, que con sus postulados racionalistas derivados de la
Escuela de la Bauhaus supondrá una evolución antitética a la
iniciada por Gaudí, hecho que marcará el menosprecio y la
incomprensión inicial hacia la obra del arquitecto modernista.
Otro de los factores de la inicial caída en el olvido del artífice
catalán es que, pese a contar en la ejecución de sus obras con
numerosos ayudantes y discípulos, Gaudí no creó una escuela propia,
ya que nunca se dedicó a la docencia ni dejó prácticamente escritos.
Alguno de sus colaboradores siguieron sus huellas de cerca, sobre
todo Francesc Berenguer y Josep Maria Jujol; otros, como Cèsar
Martinell, Francesc Folguera y Josep Francesc Ràfols evolucionaron
hacia el novecentismo, apartándose de la estela del maestro.[62]
Pese a ello, cierta influencia del creador de la Sagrada Familia la
podemos percibir en algunos arquitectos modernistas –o que partieron
del modernismo– que no tuvieron un contacto directo con Gaudí, como
Josep Maria Pericas (Casa Alòs, Ripoll), Bernardí Martorell
(Cementerio de Olius ) o Lluís Muncunill (Masía Freixa, Tarrasa).
Aun así, Gaudí ha dejado una profunda huella en la arquitectura del
siglo XX: arquitectos como Le Corbusier se declararon admiradores de
la obra del arquitecto catalán, y otros como Pier Luigi Nervi,
Friedensreich Hundertwasser, Oscar Niemeyer, Félix Candela, Eduardo
Torroja o Santiago Calatrava son hasta hoy día deudores del estilo
iniciado por Gaudí. Frei Otto empleó formas gaudinianas en el
Estadio Olímpico de Múnich. En Japón, la obra de Kenji Imai es de
una evidente influencia gaudiniana, como se puede apreciar en el
Memorial a los 26 mártires de Japón en Nagasaki (Premio Nacional de
Arquitectura de Japón en 1962), donde destaca el uso del famoso
"trencadís" del arquitecto reusense.[63] Por otro lado, la labor
docente e investigadora llevada a cabo por los críticos de arte
desde el año 1950 ha situado al artista en un merecido lugar de
relevancia dentro de la arquitectura del siglo XX.
Diseño y artesanía
En su etapa de estudiante, Gaudí frecuentó diversos talleres
artesanales, como los de Eudald Puntí, Llorenç Matamala y Joan Oñós,
donde aprendió los aspectos básicos de todos los oficios
relacionados con la arquitectura, como la escultura, la carpintería,
la forja, la vidriería, la cerámica, el moldeado en yeso, etc.[64]
Asimismo, supo asimilar los nuevos avances tecnológicos,
incorporando a su técnica la construcción en hierro o en hormigón
armado. Todo ello se debió a la visión global que Gaudí tenía de la
arquitectura como obra de diseño multifuncional, en la que debía
elaborarse hasta el más mínimo detalle en un conjunto compenetrado,
proporcionado. Estos conocimientos le permitieron no sólo dedicarse
a sus proyectos arquitectónicos, sino diseñar igualmente todos los
elementos de las obras que creaba, desde el mobiliario hasta la
iluminación o los acabados en forja de hierro.
Gaudí también fue un innovador en el terreno de los oficios
artesanales, ideando nuevas soluciones técnicas o decorativas con
los materiales que utilizaba, como por ejemplo su forma de diseñar
aplacados en cerámica hecha con piezas de desecho (“trencadís”), en
combinaciones originales y fantasiosas. Para la restauración de la
Catedral de Mallorca creó una nueva técnica de hacer vidrieras,
consistente en yuxtaponer tres vidrios de los colores primarios –y a
veces uno neutro–, variando el grueso del cristal para poder graduar
la intensidad de la luz.[65]
Asimismo, diseñó personalmente muchas de las esculturas de la
Sagrada Familia, aplicando un curioso método de trabajo ideado por
él: en primer lugar hacía un profundo estudio anatómico de la
figura, centrándose en las articulaciones –para lo que estudió
detenidamente la estructura del esqueleto humano–; a veces se servía
de muñecos confeccionados con alambre para probar la postura
adecuada de la figura a esculpir. En segundo lugar, realizaba
fotografías de los modelos, utilizando un sistema de espejos que
proporcionaban múltiples perspectivas. A continuación, hacía moldes
en yeso de las figuras, tanto de personas como de animales (en una
ocasión tuvo que izar un burro para que no se moviese). Sobre estos
moldes modificaba las proporciones para conseguir una perfecta
visión de la figura dependiendo de su ubicación en el templo (más
grandes cuanto más elevadas). Por último, se esculpía en piedra.[66]
Además de arquitecto, Gaudí fue urbanista y paisajista, procurando
siempre ubicar sus obras en el entorno más adecuado, tanto natural
como arquitectónico. Realizaba un profundo estudio del emplazamiento
de sus construcciones, las cuales procuraba que se integrasen de una
manera natural en el paisaje circundante, llegando a utilizar en
numerosas ocasiones el material más común en su entorno, como la
piedra pizarrosa en Bellesguard o el granito gris del Bierzo en el
Palacio Episcopal de Astorga. Muchos de sus proyectos incluían
jardines, como la Casa Vicens o los Pabellones Güell, o incluso eran
totalmente ajardinados, como el Parque Güell o los Jardines de Can
Artigas. Un ejemplo perfecto de integración en la naturaleza fue el
Primer Misterio de Gloria del Rosario Monumental de Montserrat,
donde el marco arquitectónico es la propia naturaleza –en este caso
la roca de Montserrat–, que da cabida al grupo escultórico que
decora el camino a la Santa Cueva.
Igualmente, Gaudí destacó como interiorista, encargándose
personalmente de la decoración de la mayoría de sus edificios, desde
el diseño del mobiliario hasta los detalles más nimios. En cada caso
supo aplicar particularidades estilísticas, personalizando la
decoración según el gusto del dueño, el estilo predominante del
conjunto o su ubicación en el entorno, ya fuese urbano o natural, o
dependiendo de su tipología, laica o religiosa –buena parte de su
producción estuvo ligada al mobiliario litúrgico–. Así, desde el
diseño de un pupitre para su propio despacho al comienzo de su
carrera, pasando por el mobiliario diseñado para el Palacio de
Sobrellano de Comillas, realizó todo el mobiliario de las casas
Vicens, Calvet, Batlló y Milà, del Palacio Güell y de la Torre
Bellesguard, para desembocar en el mobiliario litúrgico de la
Sagrada Familia. Es de remarcar que Gaudí efectuó estudios de
ergonomía para adaptar su mobiliario a la anatomía humana de la
forma más óptima posible. Buena parte del mobiliario que diseñó se
expone actualmente en la Casa-Museo Gaudí del Parque Güell.[67]
Otro aspecto a destacar es la inteligente distribución del espacio,
pensado para crear un ambiente de confort e intimidad en el interior
de todos sus edificios. Para ello organiza el espacio en diferentes
secciones o ambientes adaptados a su uso específico, mediante el
empleo de tabiques, falsos techos, puertas corredizas, vidrieras o
armarios de pared. Además de cuidar hasta el último detalle todos
los elementos estructurales y ornamentales, se cuidada de que sus
construcciones tuviesen una perfecta iluminación y ventilación, para
lo que estudiaba con detalle la orientación del edificio respecto a
los puntos cardinales, así como la climatología de la zona y su
encaje en el entorno natural circundante. En aquella época comenzaba
la demanda de un mayor confort doméstico, con la canalización de
agua, gas y luz eléctrica, elementos que Gaudí supo incorporar de
forma magistral en sus construcciones. Para la Sagrada Familia, por
ejemplo, llevó a cabo profundos estudios de acústica e iluminación,
para optimizarlas. Gaudí decía lo siguiente respecto a la luz:
”La luz que consigue la máxima armonía es la que tiene una
inclinación de 45°, pues incide en los cuerpos de modo que no es de
forma horizontal ni vertical. Es la que se puede considerar luz
media y da la más perfecta visión de los cuerpos y su matización más
exquisita. Es la luz del Mediterráneo”.[68]La iluminación le sirve
igualmente a Gaudí para organizar el espacio, atendiendo de forma
cuidadosamente estudiada a la gradación de la intensidad lumínica
para adaptarse adecuadamente a cada ambiente específico. Esto lo
consigue con distintos elementos como tragaluces, vidrieras,
persianas o celosías; cabe destacar en este sentido la gradación
cromática utilizada en el patio de luces de la Casa Batlló para
conseguir una distribución uniforme de la luz en todo el interior.
Asimismo, suele orientar las casas al sur para aprovechar al máximo
la luz solar.[69]
Obra de Gaudí
La obra de Gaudí es de difícil clasificación. Inscrito en el
modernismo, pertenece sin duda a esta corriente por su afán de
renovación –sin romper por ello con la tradición–, la búsqueda de la
modernidad, el sentido ornamental aplicado a su obra y el carácter
multidisciplinar otorgado a sus realizaciones, donde tienen un papel
fundamental los trabajos artesanales. A estas premisas Gaudí añade
ciertas dosis de barroquismo, la inclusión de los adelantos
tecnológicos y el mantenimiento de lenguajes arquitectónicos
tradicionales, que junto a la inspiración en la naturaleza y el
toque de originalidad que otorga a sus realizaciones constituyen la
amalgama que proporciona al conjunto de su obra un sello personal y
único en la historia de la arquitectura.
Cronológicamente, es difícil establecer unas pautas que determinen
de forma veraz la evolución de su estilo. Si bien parte de unos
postulados claramente historicistas para enmarcarse de lleno en el
modernismo que surgía con fuerza en el último tercio del siglo XIX
en Cataluña y llegar por fin a la resolución final de su estilo
personal y orgánico, esta evolución no presenta unas etapas precisas
con rupturas entre unas y otras, sino que en todas hay reflejos de
las primeras, a medida que las va asimilando y superando. Una de las
mejores periodificaciones realizadas de la obra de Gaudí es la de su
discípulo y biógrafo Joan Bergós, efectuada según criterios
plásticos y estructurales; Bergós establece cinco periodos en la
producción gaudiniana: periodo preliminar, mudéjar-morisco, gótico
evolucionado, naturalismo expresionista y síntesis orgánica.[70]
Primeras obras
Sus primeras realizaciones, tanto durante su etapa de estudiante
como las primeras ejecutadas al obtener el título, destacan por la
gran precisión de los detalles, la utilización de la geometría
superior y la preponderancia de las consideraciones mecánicas en el
cálculo de estructuras.[71]
Durante sus estudios Gaudí realizó diversos proyectos de carrera,
entre los que destacan: una puerta de cementerio (1875), un pabellón
español para la Exposición Universal de Filadelfia de 1876, un
embarcadero (1876), un patio para la Diputación de Barcelona (1876),
una fuente monumental para la Plaza Cataluña de Barcelona (1877) y
un paraninfo universitario (1877).[72]
Antoni Gaudí comenzó su carrera profesional durante sus estudios
universitarios, ya que para pagarse los estudios trabajó como
delineante para varios de los mejores arquitectos que destacaban en
la Barcelona del momento, como Joan Martorell, Josep Fontserè,
Francisco de Paula del Villar y Lozano, Leandre Serrallach y Emili
Sala Cortés.[73] Con Josep Fontserè tenía Gaudí una antigua
relación, pues su familia era también originaria de Riudoms y se
conocían de hacía tiempo. Pese a no tener título de arquitecto,
Fontserè recibió el encargo del Ayuntamiento de Barcelona de la
urbanización del Parque de la Ciudadela, realizado entre 1873 y
1882. En dicho proyecto Gaudí se encargó del diseño de la reja de
entrada al parque, de la balaustrada de la placeta de la banda
municipal y del proyecto hidráulico de la Cascada Monumental, donde
proyect����� una gruta artificial que ya demuestra su gusto por la
naturaleza y el sentido orgánico que aplica a su arquitectura.[74]
Para Francisco del Villar Gaudí trabajó en el ábside del monasterio
de Montserrat, dibujando en 1876 el Camarín de la Virgen para la
iglesia benedictina; más tarde, sucedería a Villar en las obras de
la Sagrada Familia. Con Leandre Serrallach trabajó en un proyecto de
tranvía a la Villa Arcadia de Montjuïc. Por último, con Joan
Martorell colaboró en la iglesia de los Jesuitas de la calle Caspe y
el convento de las Salesas del Paseo San Juan, así como en la
iglesia de Villaricos (Almería). Igualmente, realizó para Martorell
el proyecto para el concurso de la nueva fachada de la Catedral de
Barcelona, que finalmente no fue aprobado. Su relación con
Martorell, al que consideró siempre como uno de sus principales y
más influyentes maestros, le reportó un inesperado y venturoso
fruto, ya que fue Martorell quien recomendó a Gaudí para hacerse
cargo del proyecto de la Sagrada Familia.
Una vez obtenido el título de arquitecto en 1878 sus primeros
trabajos fueron unas farolas para la Plaza Real, el proyecto de
Kioscos Girossi y el de la Cooperativa “La Obrera Mataronense”, que
fue su primera obra importante. Gaudí recibió el encargo para unas
farolas del Ayuntamiento de Barcelona en febrero de 1878, cuando
había aprobado la carrera pero aún no se había expedido el título,
que se despachó en Madrid el 15 de marzo de ese año.[75] Para este
encargo proyectó dos distintos tipos de farolas: una de seis brazos,
de la que se instalaron dos en la plaza Real, y otra de tres, de la
que también se instalaron dos en la plaza de Palacio, frente al
Gobierno Civil. Las farolas fueron inauguradas en las fiestas de la
Mercè de 1879. Hechas de hierro colado, con base de mármol, tienen
una decoración donde destaca el caduceo de Mercurio, símbolo del
comercio, así como el escudo de Barcelona.
El proyecto irrealizado de Kioscos Girossi fue un encargo del
comerciante Enrique Girossi de Sanctis; habría consistido en 20
kioscos repartidos por toda Barcelona, cada uno de los cuales habría
incluido unos retretes públicos, un puesto de flores y unos paneles
de cristal para publicidad, además de reloj, calendario, barómetro y
termómetro. Gaudí concibió una estructura de pilares de hierro y
placas de mármol y cristal, coronado por una gran marquesina de
hierro y cristal, con un sistema de iluminación de gas.[76]
La Cooperativa Obrera Mataronense fue el primer proyecto de
envergadura de Gaudí, en el que trabajó de 1878 a 1882, por encargo
de Salvador Pagès i Anglada. El proyecto, para la sede social de la
empresa en Mataró, constaba de una fábrica, un barrio de casas para
los obreros, un casino y un edificio de servicios, de los que
finalmente sólo se llevaron a cabo la fábrica y el edificio de
servicios. En la nave de la fábrica Gaudí utilizó por primera vez el
arco catenario, con un sistema de ensamblaje con pernos ideado por
Philibert de l'Orme. También aplicó por primera vez, en el
edificio de servicios, la decoración en azulejo cerámico. Gaudí
realizó el diseño urbanístico basándose en la orientación solar,
otra de las constantes en sus obras, e incluyó zonas ajardinadas en
el proyecto. Diseñó incluso el emblema de la Cooperativa, con la
figura de una abeja, símbolo de la laboriosidad.
En mayo de 1878 diseñó Gaudí una vitrina para la Guantería Esteban
Comella, que fue expuesta en el pabellón español de la Exposición
Universal de París de ese año. Fue esta obra la que atrajo la
atención del empresario Eusebi Güell, de visita en la capital
francesa; quedó tan impresionado que a su retorno quiso conocer a
Gaudí, empezando entonces una larga amistad y colaboración
profesional, siendo Güell el principal mecenas de Gaudí y
patrocinador de muchos de sus grandes proyectos.
El primer encargo que Güell realizó a Gaudí, ese mismo año, fue el
diseño del mobiliario para la capilla-panteón del Palacio de
Sobrellano en Comillas, que estaba entonces construyendo Joan
Martorell, el maestro de Gaudí, por encargo del marqués de Comillas,
suegro de Güell. Gaudí diseñó un sillón, un banco y un reclinatorio:
el sillón estaba forrado de terciopelo, rematado por dos águilas con
el escudo del marqués; el banco destaca por el relieve de un dragón,
proyectado por Llorenç Matamala; el reclinatorio tiene decoración en
bajorrelieve de formas vegetales.
También en 1878 realizó unos planos para un teatro en la antigua
localidad de Sant Gervasi de Cassoles (hoy día un barrio de la
ciudad condal); Gaudí no intervino en la posterior construcción del
teatro, actualmente desaparecido. Al año siguiente diseñó los
muebles y mostrador de la Farmacia Gibert, con marquetería de
influencia árabe. Ese mismo año efectuó cinco dibujos para una
cabalgata en homenaje al poeta Francesc Vicent Garcia i Torres en
Vallfogona de Riucorb, localidad en la que fue párroco este célebre
escritor del siglo XVII, amigo de Lope de Vega. El proyecto de Gaudí
giraba en torno al poeta glorificado y a distintos aspectos del
trabajo en el campo, como la siega o la recogida de la uva y la
aceituna; sin embargo, a causa de problemas organizativos del
certamen, la idea de Gaudí no se llevó a cabo.[79]
Entre 1879 y 1881 realizó el proyecto de decoración de la iglesia de
Sant Pacià, perteneciente al Colegio de Jesús-María de Sant Andreu
del Palomar: realizó el altar de estilo gótico, la custodia de
influencia bizantina, el mosaico y la iluminación, así como el
mobiliario del colegio. Incendiada la iglesia en la Semana Trágica
de 1909, en la actualidad sólo persiste el mosaico, de “opus
tesselatum”, probable obra del mosaicista italiano Luigi
Pellerin.[80] Para estas mismas religiosas se encargó de la
decoración de la iglesia del Colegio de Jesús-María de Tarragona
(1880-1882): realizó el altar en mármol blanco italiano, y su parte
frontal, o antipendio, lo dispuso con cuatro columnas que exhibían
medallones de alabastro polícromo, con figuras de ángeles; el
ostensorio, de madera dorada, obra de Eudald Puntí, decorado con
rosarios, ángeles, los símbolos del Tetramorfos y la paloma del
Espíritu Santo; y la sillería del coro, destruida en 1936.[81]
En 1880 hizo un proyecto de iluminación eléctrica para la Muralla de
Mar de Barcelona, que finalmente no fue llevado a cabo. Habría
consistido en ocho grandes farolas de hierro, profusamente decoradas
con motivos vegetales, frisos, escudos y nombres de batallas y de
almirantes catalanes. Ese mismo año participó en el concurso para la
construcción del Casino de San Sebastián (actual Ayuntamiento), que
finalmente ganaron Luis Aladrén Mendivi y Adolfo Morales de los
Ríos; Gaudí presentó un proyecto que era síntesis de varios estudios
suyos anteriores, como el proyecto de fuente para la plaza Cataluña
o el de patio para la Diputación Provincial.[82]
Un nuevo encargo de los Güell-López para Comillas fue el de una
glorieta para la visita del rey Alfonso XII a la localidad cántabra
en 1881. Gaudí diseñó un pequeño templete con forma de turbante de
influencia hindú, recubierto de mosaico y decorado con una gran
profusión de pequeñas campanillas que producían un constante repique
musical. Posteriormente fue instalado en los Pabellones Güell.[83]
En 1882 realizó para su antiguo maestro, Joan Martorell, el proyecto
para un monasterio benedictino y una iglesia dedicada al Espíritu
Santo en Villaricos (Cuevas de Vera, Almería). Era de planta
neogótica, parecida al convento de las Salesas que Gaudí proyectó
igualmente con Martorell. Finalmente no se llevó a cabo, y los
planos del proyecto fueron destruidos en el saqueo de la Sagrada
Familia en 1936.[84] Ese mismo año recibió el encargo para construir
un pabellón de caza y unas bodegas en una finca llamada La Cuadra,
en Garraf (Sitges), propiedad del magnate Eusebi Güell. Finalmente
el pabellón no se llevó a cabo, construyéndose tan sólo las bodegas
unos años más tarde.
Con Martorell colaboró igualmente en esas fechas en otros tres
proyectos: la iglesia del Colegio de los Jesuitas de la calle Caspe,
donde intervino como delineante; el convento de las Salesas del
Paseo de San Juan, proyecto neogótico con altar en el centro del
crucero; y el proyecto de fachada para la Catedral de Barcelona,
según concurso convocado por el cabildo catedralicio en 1882, ganado
finalmente por Josep Oriol Mestres y August Font i Carreras.[85]
La colaboración de Gaudí con Martorell fue determinante para que
éste recomendase a Gaudí para la Sagrada Familia. El famoso templo
gaudiniano fue idea de Josep Maria Bocabella, fundador de la
Asociación de Devotos de San José, para lo que adquirió una manzana
completa del Eixample barcelonés.[86] En principio se encargó del
proyecto el arquitecto Francisco de Paula del Villar y Lozano, que
planeó la construcción de una iglesia de estilo neogótico,
iniciándose las obras en 1882. Sin embargo, al año siguiente Villar
renunció por desavenencias con la junta constructora, y el encargo
pasó a manos de Gaudí, que reformó por completo el proyecto –salvo
la parte ya construida de la cripta–.[87] Gaudí emplearía el resto
de su vida en la construcción del templo, que será la síntesis de
todos sus hallazgos arquitectónicos, culminando en su etapa final.
Etapa orientalista
En estos años Gaudí realiza una serie de obras de marcado gusto
oriental, inspiradas en el arte del Próximo y Lejano Oriente (India,
Persia, Japón), así como en el arte islámico hispánico,
principalmente el mudéjar y nazarí. Gaudí emplea con gran profusión
la decoración en azulejo cerámico, así como los arcos mitrales,
cartelas de ladrillo visto y remates en forma de templete o
cúpula.[88]
Entre 1883 y 1888 construyó la Casa Vicens, encargo del corredor de
bolsa Manuel Vicens i Montaner. Está estructurada en cuatro niveles
o plantas, con tres fachadas y un amplio jardín, con una fuente
monumental de ladrillo formada por un arco parabólico encima del
cual había un paso entre columnas. La casa se cerraba con un muro de
cerca con un reja de hierro colado, decorada con hojas de palmito,
obra de Llorenç Matamala. Los muros de la casa son de mampostería
alternada con filas de azulejo, que reproduce unas flores amarillas
propias de la zona; la casa se remata con chimeneas y unas torres en
forma de templetes. En el interior destacan los techos de vigas de
madera policromada, adornados con temas florales de "papier maché";
los muros tienen esgrafiados de motivos vegetales, así como pinturas
obra de Josep Torrescasana; por último, el suelo es de mosaico
romano de "opus tesselatum". Una de las estancias más originales es
el fumadero, donde destaca el techo en forma de cielo raso decorado
con mucarnas árabes, que recuerdan el Generalife de la Alhambra de
Granada.[89]
El mismo año de 1883 Gaudí hizo un proyecto de capilla del Santísimo
Sacramento para la iglesia parroquial de San Félix de Alella, así
como unos planos topográficos de la finca Can Rosell de la Llena en
Gelida, y recibió el encargo de un hotelito anexo al Palacio de
Sobrellano, del marqués de Comillas, en la homónima localidad
cántabra. Conocido como El Capricho, fue encargado por Máximo Díaz
de Quijano y construido entre 1883 y 1885. La dirección de las obras
corrió a cargo de Cristòfor Cascante i Colom, compañero de estudios
de Gaudí. De estilo oriental, tiene planta alargada, con tres
niveles y una torre cilíndrica en forma de alminar persa, revestida
completamente de cerámica. El acceso presenta cuatro columnas y
arcos adintelados, con capiteles decorados con pájaros y hojas de
palmito, como en la Casa Vicens. El salón principal destaca por un
amplio ventanal con ventanas de guillotina, y dispone de un fumadero
cubierto por falsas bóvedas de estuco de estilo árabe.[90]
Gaudí realizó un segundo encargo para Eusebi Güell entre 1884 y
1887, los Pabellones Güell de Pedralbes. Güell tenía una finca en
Les Corts de Sarrià, unión de dos terrenos conocidos como Can Feliu
y Can Cuyàs de la Riera. El arquitecto Joan Martorell había
construido un palacete de aire caribeño, derribado en 1919, en cuyo
lugar se construyó el Palacio Real de Pedralbes. Gaudí recibió el
encargo de reformar la casa y construir un muro de cerca y los
pabellones de portería. Realizó el muro de mampostería con varias
puertas de entrada, la principal con una reja de hierro en forma de
dragón, con una simbología alusiva al mito de Hércules y el Jardín
de las Hespérides.[91] Los pabellones constan de caballeriza,
picadero y portería: la caballeriza es de base rectangular, cubierta
con bóveda tabicada con forma de catenaria; el picadero es de base
cuadrada, con una cúpula de perfil hiperboloidal, rematada por un
templete; la portería consta de tres pequeñas edificaciones, la
central de planta poligonal y cúpula hiperbólica, y otras dos más
pequeñas de planta cúbica. Las tres están rematadas por unos
ventiladores en forma de chimeneas recubiertas de cerámica. La obra
está realizada con ladrillo visto de diversas tonalidades entre el
rojo y el amarillo, y recubierta de cristal de colores; en ciertas
secciones utilizó también bloques prefabricados de cemento.[92]
Actualmente los Pabellones son sede de la Real Cátedra Gaudí, de la
Universidad Politécnica de Cataluña.
En 1885 Gaudí recibió de parte de Josep Maria Bocabella, el promotor
de la Sagrada Familia, el encargo para un altar situado en el
oratorio de la familia Bocabella, al haber obtenido licencia del
Papa de poder tener un altar en su domicilio privado. El altar es de
caoba, con barnizado de laca, con una losa de mármol blanco en el
centro para las reliquias. Tiene decoración vegetal y varios motivos
religiosos, como las letras griegas alfa y omega, símbolo del
principio y el fin, frases del Evangelio e imágenes de San Francisco
de Paula, Santa Teresa de Jesús y la Sagrada Familia; se cierra con
una cortina con un crismón bordado. Su confección corrió a cargo del
ebanista Frederic Labòria, que también colaboró con Gaudí en la
Sagrada Familia.[93]
Poco tiempo después Gaud�� recibió un nuevo encargo del conde Güell,
la construcción de su casa familiar, en la calle Nou de la Rambla de
Barcelona. El Palacio Güell (1886-1888) sigue la tradición de las
grandes casas señoriales catalanas como las de la calle Montcada.
Gaudí diseñó una entrada monumental con unas magníficas puertas de
arcos parabólicos y rejas caladas de hierro forjado, ornamentadas
con el escudo de Cataluña y un yelmo con un dragón alado, obra de
Joan Oñós. Destaca el recibidor interior, que tiene una altura de
tres plantas; es el núcleo central del edificio, ya que está rodeado
por las principales estancias del palacio, y destaca por su cubierta
con doble cúpula de perfil paraboloide en el interior y cónico en el
exterior, solución típica del arte bizantino. En la tribuna de la
fachada Gaudí empleó un original sistema de arcos catenarios y
columnas con capiteles hiperboloidales, estilo no empleado ni
anterior ni posteriormente a Gaudí.[94] Diseñó con esmero el
interior del palacio, con una suntuosa decoración de estilo mudéjar,
donde destacan los techos con artesonados de madera y hierro. En el
tejado destacan las chimeneas, de formas geom����������tricas,
recubiertas de cerámica de vivos colores, así como la alta aguja en
forma de linterna que supone el remate exterior de la cúpula del
salón central, hecha igualmente de cerámica y rematada con una
veleta de hierro.[95]
Con motivo de la Exposición Universal celebrada en el Parque de la
Ciudadela de Barcelona en 1888, Gaudí construyó el pabellón de la
Compañía Trasatlántica, propiedad del marqués de Comillas, en la
Sección Marítima del certamen. Lo realizó en estilo nazarí
granadino, con arcos de herradura y decoración de estuco; subsistió
hasta la apertura del Paseo Marítimo de Barcelona en 1960. Con
motivo de tal evento recibió de parte del Ayuntamiento de Barcelona
el encargo de la restauración del Salón de Ciento y de la Escalera
de Honor de la Casa de la Ciudad, junto con la realización de un
sillón para la Reina Regente; del proyecto sólo se llevó a cabo el
sillón que el alcalde Francesc Rius i Taulet regaló a la reina.[96]
Período neogótico
En esta etapa Gaudí se inspiró sobre todo en el arte gótico
medieval, el cual asume de forma libre, personal, intentando mejorar
sus soluciones estructurales. El neogótico fue en aquella época uno
de los estilos historicistas de mayor éxito, sobre todo a raíz de
los estudios teóricos de Viollet-le-Duc. Gaudí estudió con
profundidad el gótico catalán, balear y rosellonés, así como el
castellano en sus estancias en León y Burgos, llegando al
convencimiento de que era un estilo imperfecto, a medio resolver. En
sus obras elimina la necesidad de contrafuertes mediante el empleo
de superficies regladas, y suprime cresterías y calados
excesivos.[97]
Un primer exponente será el Colegio de las Teresianas (1888-1889),
en la calle Ganduxer de Barcelona, encargo de San Enrique de Ossó.
Gaudí cumplió la voluntad de la orden de reflejar austeridad en el
edificio, en cumplimiento del voto de pobreza; siguiendo las
indicaciones de las religiosas proyectó un edificio sobrio,
realizado en ladrillo por fuera, y con algunos elementos de ladrillo
por dentro. También incorporó a la fachada rejas de hierro forjado,
uno de sus materiales preferidos, y la coronó con un conjunto de
almenas que sugieren un castillo, posible alusión a la obra de Santa
Teresa El castillo interior.[98] En los ángulos de la fachada
figuran unos pináculos de ladrillo con una columna helicoidal
culminada con la cruz de cuatro brazos, típica de las obras de
Gaudí, y con unos escudos de cerámica con diversos símbolos
definitorios de la orden teresiana. En el interior existe un pasillo
que es famoso por la sucesión de arcos catenarios que contiene.
Estos arcos de líneas elegantes no son meramente decorativos, sino
que tienen la función de sostener el techo y la planta superior.
Gaudí utilizó el arco en parábola como elemento constructivo idóneo,
capaz de aguantar pesos elevados mediante perfiles poco gruesos.[99]
El siguiente encargo lo recibió Gaudí de parte de un clérigo amigo
de su Reus natal, Joan Baptista Grau i Vallespinós, que al ser
nombrado obispo de Astorga encargó a Gaudí la construcción de un
Palacio Episcopal para aquella ciudad, ya que recientemente se había
incendiado el edificio anterior. Construido entre 1889 y 1915, es de
aire neogótico, con una planta articulada con cuatro torres
cilíndricas, rodeada por un foso. La piedra en la que está
construido (granito gris del Bierzo) es respetuosa con el entorno,
en especial con la catedral que se encuentra en la inmediata
vecindad, así como también con la naturaleza, que en la Astorga de
finales del siglo XIX estaba más presente que en la actualidad. El
pórtico de entrada tiene tres grandes arcos abocinados, hechos con
sillares separados entre sí por contrafuertes inclinados. La
estructura del edificio se sustenta en pilares con capiteles
decorados y en bóvedas de crucería sobre arcos ojivales de cerámica
vidriada. Se remata con un almenado de estilo mudéjar. Gaudí
abandonó el proyecto en 1893, a la muerte del obispo Grau, por
desavenencias con el Cabildo, siendo terminado en 1915 por Ricardo
García Guereta. Actualmente es Museo de los Caminos.[100]
Otro proyecto de Gaudí fuera de Cataluña fue la Casa de los Botines,
en León (1891-1894), encargo de Simón Fernández Fernández y Mariano
Andrés Luna, comerciantes de tejidos leoneses, que recibieron la
recomendación de Gaudí de parte de Eusebi Güell, con el que trataban
en sus negocios. El proyecto de Gaudí fue un impresionante edificio
de estilo neogótico, resuelto con su inconfundible estilo
modernista. El edificio sirvió para albergar en sus plantas bajas
los despachos y almacenes del negocio de tejidos, y disponía al
mismo tiempo de viviendas en las plantas superiores. La construcción
se realizó con muros de sólida cantería caliza, dispuesta en forma
de almohadillado.[101] El edificio está flanqueado por cuatro torres
cilíndricas rematadas con elevadas agujas de forma cónica, hechas de
pizarra, y rodeado de un foso con reja de forja. Las ventanas son de
guillotina, con voladizos inclinados para retener la nieve, muy
frecuente en el invierno leonés. La fachada es de estilo gótico, con
arcos lobulados, y tiene un reloj y una escultura de San Jorge y el
dragón, obra de Llorenç Matamala.[102] En la actualidad es la sede
de Caja España.
En 1892 recibió Gaudí de parte de Claudio López Bru, segundo marqués
de Comillas, el encargo para unas Misiones Católicas Franciscanas
para la ciudad de Tánger, en Marruecos (por aquel entonces una
colonia española). El proyecto consistía en un conjunto compuesto
por iglesia, hospital y escuela, y Gaudí concibió una estructura de
planta cuadrilobulada, con arcos catenarios y torres de perfil
parabólico, con ventanas hiperboloidales. Finalmente el proyecto no
se llevó a cabo, cosa que Gaudí lamentó profundamente, guardando
siempre consigo el boceto que realizó del conjunto. Pese a todo,
este proyecto le influyó para las obras de la Sagrada Familia,
especialmente en el diseño de las torres, de perfil parabólico como
en las Misiones.[103]
Para la familia Güell proyectó en 1895 una capilla funeraria para el
monasterio de Montserrat, obra irrealizada de la que se conocen
pocos datos. Ese año por fin se iniciaron las obras de las Bodegas
Güell, del antiguo proyecto de 1882 para un pabellón de caza y unas
bodegas en la finca La Cuadra de Garraf (Sitges), propiedad de
Eusebi Güell. Construidas entre 1895 y 1897 bajo la dirección de
Francesc Berenguer, ayudante de Gaudí,[104] las bodegas tienen un
perfil frontal triangular, con cubiertas de gran verticalidad con
pronunciadas pendientes de losas de piedra, rematadas por un juego
de chimeneas y dos puentes que la unen al antiguo edificio. Tiene
tres plantas: la baja para cochera, la vivienda y una capilla
cubierta con bóveda catenaria, con el altar en el centro. El
conjunto se completa con un pabellón portería, donde destaca la
puerta de forja, con forma de red de pesca.
En el término municipal de Sant Gervasi de Cassoles (hoy día un
barrio de Barcelona), Gaudí recibió el encargo, de parte de la viuda
de Jaume Figueras, de reformar la Torre Bellesguard (1900-1909),
antiguo palacio de veraneo del rey Martín I el Humano.[105] Gaudí
hizo un proyecto neogótico, respetando al máximo el edificio
anterior; como siempre, procuró integrar la arquitectura en el marco
natural circundante, por lo que efectuó la construcción con la
piedra pizarrosa del lugar. El edificio es de planta cuadrada de 15
x 15 metros, con los vértices orientados a los cuatro puntos
cardinales. Construido con piedra y ladrillo, tiene mucha más
proyección vertical, ayudado por una torre troncocónica coronada con
la cruz de cuatro brazos, junto a la bandera catalana y una corona
real. La casa dispone de sótano, planta baja, planta noble y desván,
con techo de cuatro aguas.[106]
Etapa naturalista
En este periodo Gaudí perfecciona su estilo personal, inspirándose
en las formas orgánicas de la naturaleza, poniendo en práctica toda
una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en los
profundos análisis efectuados por Gaudí de la geometría reglada. A
ello añade el arquitecto una gran libertad creativa y una
imaginativa creación ornamental. Partiendo de cierto barroquismo sus
obras adquieren gran riqueza estructural, de formas y volúmenes
desprovistos de rigidez racionalista o de cualquier premisa
clásica.[107]
Por encargo de la razón social Hijos de Pedro Mártir Calvet, Gaudí
construyó la Casa Calvet (1898-1899), en la calle Caspe de
Barcelona. La fachada es de piedra de sillería de Montjuïc, adornada
con balcones de hierro forjado y rematada por dos frontones,
coronados con cruces de hierro de forja. Destaca asimismo en la
fachada la tribuna del piso principal, decorada con motivos
vegetales y mitológicos. En este proyecto Gaudí utilizó un cierto
estilo barroco, visible en el uso de columnas salomónicas, la
decoración con temas florales y el proyecto de azotea con cascada y
maceteros de aire rococó. Por esta obra ganó en 1900 el premio al
mejor edificio del año otorgado por el Ayuntamiento de
Barcelona.[108]
Una obra casi desconocida de Gaudí es la Casa Clapés (1899-1900), en
la calle Escorial 125, encargo del pintor Aleix Clapés, que colaboró
en alguna ocasión con Gaudí, como en la decoración del Palacio Güell
y de la Casa Milà. Tiene planta y tres pisos, de muros revocados y
balcones de hierro colado. Por su falta de decoración o de
soluciones estructurales originales se ignoró la autoría de Gaudí
hasta 1976, fecha en que se hallaron los planos firmados por el
arquitecto.[109] En 1900 reformó la casa del doctor Pere Santaló, en
la calle Nou de la Rambla 32, obra igualmente de escasa importancia.
Santaló era amigo de Gaudí, al que acompañó en su estancia en
Puigcerdà en 1911, y fue el que le recomendó hacer trabajos manuales
para su reumatismo.[110]
También en 1900 diseñó dos estandartes: el del Orfeó Feliuà (de Sant
Feliu de Codines), confeccionado en latón, cuero, corcho y seda, con
motivos ornamentales basados en el martirio de San Félix (una rueda
de molino), en la música (un pentagrama y una clave de sol) y la
inscripción “Orfeó Feliuà”; y el de la Virgen de la Misericordia de
Reus, para la peregrinación de los reusenses residentes en
Barcelona, que presenta una imagen de Isabel Besora, la pastora a la
que se le apareció la Virgen en 1592, obra de Aleix Clapés y, en el
reverso, una rosa y la bandera de Cataluña. Precisamente, del
Santuario de la Virgen de la Misericordia de Reus hizo Gaudí ese
mismo año un anteproyecto para la reforma de la fachada principal de
la iglesia, que finalmente no se llevó a término, ya que la junta
del Santuario lo consideró oneroso. Este rechazo sentó muy mal a
Gaudí, dejándole cierto resquemor hacia Reus, pudiendo ser el origen
de su afirmación posterior de ser Riudoms su lugar de
nacimiento.[111] Entre 1900 y 1902 Gaudí trabajó en la Casa
Miralles, encargo del industrial Hermenegild Miralles i Anglès;
Gaudí sólo diseñó el muro de cerca y la puerta de acceso, hechos de
mampostería de formas onduladas, con puerta de hierro rematada con
la cruz de cuatro brazos. Posteriormente, la casa del señor Miralles
fue obra de Domènec Sugrañes, arquitecto colaborador de Gaudí.
El principal proyecto de Gaudí a principios del siglo XX fue el
Parque Güell (1900-1914), nuevo encargo de Eusebi Güell para
construir una urbanización residencial al estilo de las
ciudades-jardín inglesas. El proyecto no tuvo éxito, ya que de 60
parcelas en que se dividió el terreno sólo se vendió una. Pese a
ello, se construyeron los accesos al parque y las áreas de
servicios, desplegando Gaudí todo su genio arquitectónico y poniendo
en práctica muchas de sus innovadoras soluciones estructurales que
serán emblemáticas de su estilo organicista y que culminarán en la
Sagrada Familia. El Parque Güell se sitúa en la llamada Montaña
Pelada, en el barrio del Carmelo de Barcelona. Era un paraje
abrupto, con fuertes desniveles que Gaudí sorteó con un sistema de
viaductos integrados en el terreno. El acceso al parque tiene dos
edificios, destinados a portería y administración, rodeados de un
muro de mampostería y cerámica vidriada policromada. Estos
pabellones de entrada son muestra de la plenitud gaudiniana, con
cubiertas de bóvedas catalanas en forma de paraboloide
hiperbólico.[112] Pasados los pabellones se encuentra un escalinata
que conduce a los niveles superiores, decorada con unas fuentes
esculpidas donde destaca el dragón, que se ha convertido en símbolo
del parque y uno de los más reconocidos emblemas de Gaudí. Esta
escalinata conduce a la Sala Hipóstila, que habría servido de
mercado de la urbanización, hecha con grandes columnas de orden
dórico. Encima de esta sala se encuentra una gran plaza en forma de
teatro griego, con el famoso banco corredizo revestido de cerámica
troceada (“trencadís”), obra de Josep Maria Jujol.[113] La casa de
muestra del parque, obra de Francesc Berenguer, fue residencia de
Gaudí de 1906 a 1926, y actualmente acoge la Casa-Museo Gaudí.
En esta época Gaudí colaboró en un interesante proyecto colectivo,
el Rosario Monumental de Montserrat (1900-1916). Ubicado en el
camino a la Santa Cueva de Montserrat, se trataba de una serie de
grupos escultóricos que evocaban los misterios de la Virgen que se
rezan en el Rosario. En este proyecto intervinieron los mejores
arquitectos y escultores de la época, y es una singular muestra del
modernismo catalán. Gaudí proyectó el Primer Misterio de Gloria, que
aludía al Santo Sepulcro, con una estatua de Cristo resucitado, obra
de Josep Llimona, y el grupo de las Tres Marías esculpido por Dionís
Renart. Otro proyecto monumental ideado por Gaudí para Montserrat no
se llegó a realizar: habría consistido en coronar el Cavall Bernat
(uno de los picos de la montaña) con un mirador en forma de corona
real, incorporando a la pared un escudo de Cataluña de veinte metros
de altura.[114]
En 1901 realizó Gaudí la decoración de la casa de Isabel Güell
López, marquesa de Castelldosrius, hija de Eusebi Güell. Sita en la
calle Junta de Comerç 19, la casa había sido construida en 1885 y
reformada entre 1901 y 1904; la casa fue destruida por una bomba
durante la Guerra Civil.[115] Al año siguiente intervino Gaudí en la
decoración del Bar Torino, propiedad de Flaminio Mezzalana, sito en
Paseo de Gracia 18; Gaudí diseñó la ornamentación del Salón Árabe de
dicho establecimiento, confeccionada con losetas de cartón prensado
y barnizado, de estilo árabe (hoy desaparecido).
Un proyecto de gran interés para Gaudí fue la restauración de la
Catedral de Santa María de Palma de Mallorca (1903-1914), por
encargo del obispo de esa ciudad, Pere Campins i Barceló. Gaudí
proyectó una serie de actuaciones como desmontar el retablo barroco
del altar mayor, dejando a la vista la cátedra episcopal, desplazar
el coro del centro de la nave y situarlo en el presbiterio, dejar
expedita la capilla de la Trinidad, colocar nuevas cantorías y
púlpitos, decorar la catedral con iluminación eléctrica, descegar
los ventanales góticos de la Capilla Real y dotarlos de vidrieras,
situar un gran baldaquino sobre el altar mayor y completar la
decoración con pinturas. Las obras las dirigió Joan Rubió i Bellver,
ayudante de Gaudí, interviniendo también Josep Maria Jujol y los
pintores Joaquín Torres García, Iu Pascual y Jaume Llongueras. Gaudí
abandonó el proyecto en 1914 por divergencias con el cabildo
catedralicio.[116]
Uno de los mayores encargos y de las obras más emblemáticas de Gaudí
fue la Casa Batlló (1904-1906). Encargo de Josep Batlló i Casanovas
para reformar un edificio anterior de Emili Sala Cortés de
1875,[117] Gaudí se centró en la fachada, el piso principal, el
patio de luces y la azotea, y levantó un quinto piso para el
personal de servicio. Para esta obra contó con la colaboración de
sus ayudantes Domènec Sugrañes, Joan Rubió y Josep Canaleta. La
fachada se hizo con piedra arenisca de Montjuïc, tallada según
superficies regladas en forma alabeada; las columnas tienen forma
ósea, con representaciones vegetales. Gaudí conservó la forma
rectangular de los balcones del edificio anterior –con barandillas
de hierro con forma de antifaz–, dando al resto de la fachada una
forma ondulada en sentido ascendente. Asimismo revistió la fachada
con cerámica de pedazos de cristal de varios colores ("trencadís"),
que Gaudí obtenía en los desechos de la vidriería Pelegrí. El patio
interno se cubri���������������� con una claraboya de cristal
sostenida por una estructura de hierro con forma de doble T, que
apoya en una serie de arcos catenarios. En la azotea destacan las
chimeneas de formas helicoidales y rematadas por sombreretes
cónicos, revestidas de vidrio transparente en su parte central y de
cerámica en la superior, y rematadas por unas bolas de cristal
transparente rellenas de arena de distintos colores. Culmina la
fachada una bóveda formada por arcos catenarios cubiertos con dos
capas de ladrillo, recubierta con cerámica vidriada en forma de
escamas (en tonos amarillo, verde y azul), que recuerda el lomo de
un dragón; en la parte izquierda hay una torre cilíndrica con los
anagramas de Jesús, María y José, y con la cruz gaudiniana de cuatro
brazos.[118]
En 1904, por encargo del pintor Lluís Graner i Arrufí, realizó el
proyecto de decoración de la Sala Mercè, en la Rambla de los
Estudios, uno de los primeros cines de Barcelona; la sala imitaba
una gruta, inspirándose en las Cuevas del Drach de Mallorca. También
para Graner diseñó un chalet en la Bonanova, del que sólo se
construyó los cimientos y la puerta principal, con tres aperturas:
para personas, carruajes y pájaros; el edificio habría tenido una
estructura semejante a la Casa Batlló o a la portería del Parque
Güell.[119]
El mismo año construyó el Taller Badia, para Josep y Lluís Badia
Miarnau, herreros y forjadores colaboradores de Gaudí en varias de
sus obras, como las casas Batlló y Milà, el Parque Güell y la
Sagrada Familia; sito en la calle Nàpols 278, era un edificio de
líneas sencillas, hecho de mampostería (hoy desaparecido). En esas
fechas diseñó también un pavimento hidráulico de baldosas de forma
hexagonal para la Casa Batlló, aunque finalmente no se colocaron en
esa ubicación y se reaprovecharon para la Casa Milà; eran de color
verde y estaban decoradas con un alga, un caracol y una estrella de
mar. Esta baldosa fue elegida posteriormente para pavimentar el
Paseo de Gracia barcelonés.[120]
Igualmente en 1904 construyó el chalet-refugio de Catllaràs, en La
Pobla de Lillet, para la fábrica de cemento Asland, propiedad de
Eusebi Güell. Tiene una estructura simple pero muy original, con
forma de arco apuntado, con dos tramos de escaleras semicirculares
para conducir a los dos pisos superiores. En esta misma localidad
realizó entre 1905 y 1907 los Jardines de Can Artigas, en la zona
llamada Fuente de la Magnesia, por encargo del industrial textil
Joan Artigas i Alart; intervinieron en esta obra operarios que
habían trabajado en el Parque Güell, realizando un proyecto parecido
al del famoso parque barcelonés.[121]
En 1906 hizo el proyecto del puente sobre el Torrente de Pomeret,
entre Sarrià y Sant Gervasi. Este torrente se encontraba
precisamente entre dos obras de Gaudí, la Torre Bellesguard y el
Chalet Graner, por lo que pidieron al arquitecto un estudio para
salvar el desnivel: Gaudí proyectó una interesante estructura
compuesta de triángulos yuxtapuestos que sostendrían el entramado
del puente, siguiendo el estilo de los viaductos que había realizado
en el Parque Güell. Se habría construido de cemento, y habría tenido
una longitud de 154 metros y una altura de 15 metros; la barandilla
estaría recubierta de azulejo, con una inscripción dedicada a Santa
Eulalia. El proyecto no fue aprobado por el Ayuntamiento de
Sarrià.[122]
El mismo año intervino al parecer en la torre Damià Mateu, en
Llinars del Vallès, en colaboración con su discípulo Francesc
Berenguer, si bien no está clara la autoría del proyecto o en qué
grado intervino cada uno. El estilo del edificio evoca las primeras
obras de Gaudí, como la Casa Vicens o los Pabellones Güell; tenía
una reja de entrada en forma de red de pescar, actualmente instalada
en el Parque Güell. La casa fue demolida en 1939.[123] También en
1906 diseñó un nuevo estandarte, esta vez para el Gremio de
Cerrajeros y Herreros, para la procesión de Corpus Christi de 1910
en la Catedral de Barcelona. Era de color verde oscuro, con el
escudo de Barcelona en el borde superior izquierdo, y una imagen de
San Eloy, patrón del gremio, con instrumentos típicos del oficio. La
bandera fue quemada en julio de 1936.[124]
Otro de los mayores encargos y una de las obras más elogiadas de
Gaudí será la Casa Milà, más conocida como La Pedrera (1906-1910),
encargo de Pere Milà i Camps. Gaudí concibió la casa alrededor de
dos grandes patios de forma curvilínea, con una estructura de
pilares de piedra, ladrillo y hierro colado, y entramados de jácenas
de hierro. Toda su fachada está realizada en piedra calcárea de
Vilafranca del Penedès, salvo la parte superior que está cubierta de
azulejos blancos, evocando una montaña nevada. Posee un total de
cinco plantas, más un desván –realizado en su totalidad con arcos
catenarios– y la azotea, así como los dos grandes patios interiores,
uno de planta circular y otro de planta oval. En la azotea destacan
las salidas de escalera, rematadas con la cruz de cuatro brazos, así
como las chimeneas, recubiertas de cerámica con unas formas que
sugieren yelmos de soldados. La decoración interior corrió a cargo
de Josep Maria Jujol y los pintores Iu Pascual, Xavier Nogués y
Aleix Clapés. La fachada habría estado rematada por un grupo
escultórico de piedra, metal y cristal con la Virgen del Rosario
rodeada de los arcángeles Miguel y Gabriel, de 4 metros de altura.
Se hizo un boceto a cargo del escultor Carles Mani, pero debido a
los sucesos de la Semana Trágica de 1909 se abandonó el
proyecto.[125]
Con motivo del séptimo centenario del nacimiento del rey Jaime I
Gaudí proyectó en 1907 un monumento en su memoria. Se habría situado
en la Plaza del Rey, y habría supuesto también la reforma de los
edificios adyacentes: nuevo techo para la catedral, así como la
culminación de sus torres y cimborio; colocación de tres jarrones
sobre los contrafuertes de la Capilla de Santa Águeda, dedicados a
las advocaciones de las letanías lauretanas (Vas Spirituale, Vas
Honorabile y Vas Insigne Devotiones), así como la figura de un ángel
sobre el campanario de la capilla; por último, abrir una gran plaza
junto a la muralla (actual Plaza de Ramón Berenguer el Grande). El
proyecto no se realizó porque no gustó al consistorio
barcelonense.[126]
En 1908 Gaudí concibió un proyecto irrealizado para un gran
hotel-rascacielos en Nueva York, el Hotel Atracción, encargo de dos
empresarios estadounidenses de los que se desconoce el nombre.
Habría tenido 360 metros de altura (más que el Empire State), con un
cuerpo central más alto de forma paraboloide, rematado con una
estrella, y flanqueado por cuatro cuerpos de edificio dedicados a
museos, galerías de arte y auditorios, con formas parecidas a la
Casa Milà. En el interior, habría tenido cinco grandes salones
superpuestos, uno dedicado a cada continente.[127]
El último proyecto para su gran mecenas, Eusebi Güell, fue el de una
iglesia para la Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló, de la
que sólo se construyó la cripta (conocida hoy día como Cripta de la
Colonia Güell) (1908-1918). Proyecto de colonia obrera iniciado en
1890, se había construido la fábrica, edificios de servicios y
viviendas para los obreros. La que habría sido iglesia de la Colonia
fue proyectada por Gaudí en 1898, aunque no se colocó la primera
piedra hasta el 4 de octubre de 1908. Lamentablemente, sólo se
construyó la cripta, ya que a la muerte del conde Güell en 1918 sus
hijos abandonaron el proyecto. Gaudí proyectó una iglesia de planta
oval con cinco naves, una central y dos más a cada lado. Ideó un
conjunto plenamente integrado en la naturaleza, reflejo del concepto
que Gaudí tenía de la arquitectura como estructura orgánica. Un
pórtico de bóvedas de paraboloide hiperbólico antecede a la cripta,
primera vez que Gaudí empleó esta estructura y primer ejemplo de
bóvedas paraboloidales en la historia de la arquitectura.[128] En la
cripta destacan los grandes ventanales, de forma hiperboloidal,
cubiertos con vidrios de colores en forma de pétalos de flor o alas
de mariposa. En el interior se alternan pilares circulares de
ladrillo con columnas inclinadas de basalto de Castellfollit de la
Roca.
Etapa final: culminación de su estilo
En los últimos años de su carrera, dedicados casi en exclusiva a la
Sagrada Familia, Gaudí llega a la culminación de su estilo
naturalista, haciendo una síntesis de todas las soluciones y estilos
probados hasta aquel entonces. Gaudí logra una perfecta armonía en
la interrelación entre los elementos estructurales y los
ornamentales, entre plástica y estética, entre funci��n y forma,
entre contenido y continente, logrando la integración de todas las
artes en un todo estructurado y lógico.[129]
El primer ejemplo de su etapa final lo tenemos en un edificio
sencillo pero muy ingenioso, las Escuelas de la Sagrada Familia,
pequeño edificio destinado a escuela para los hijos de los obreros
que trabajaban en el templo. Construido en 1909, tiene planta
rectangular de 10 x 20 metros, y constaba de tres aulas, vestíbulo y
capilla. La construcción se realizó con ladrillo visto, en tres
capas superpuestas, siguiendo la técnica tradicional catalana. Tanto
las paredes como el tejado tienen forma ondulada, que confiere a la
estructura una sensación de ligereza pero a la vez una gran
resistencia. Las Escuelas de la Sagrada Familia han sido un ejemplo
en genialidad constructiva y han servido de fuente de inspiración
para muchos arquitectos, por su simplicidad, resistencia,
originalidad del volumen, funcionalidad y pureza geométrica.[130]
En mayo de 1910 Gaudí pasó una breve estancia de reposo en Vic,
donde recibió el encargo de diseñar unas farolas para la Plaza Mayor
de la ciudad, en conmemoración del primer centenario del nacimiento
de Jaume Balmes. Eran una farolas en forma de obelisco, con base y
fuste de piedra basáltica de Castellfollit de la Roca y brazos de
hierro forjado, rematadas por la cruz de cuatro brazos; la
decoración era de motivos vegetales e incluía las fechas de
nacimiento y defunción de Balmes. Las farolas fueron derribadas en
1924, pues presentaban mal estado de conservación.[131]
Ese mismo año, con motivo de la obtención del título de conde por
parte de Eusebi Güell, Gaudí diseñó un escudo de armas para su gran
mecenas: hizo un escudo con la parte inferior de forma catenaria,
tan típica en Gaudí; lo dividió en dos con la figura del templete
del Palacio Güell, poniendo a la derecha una paloma con una rueda
dentada –en alusión a la Colonia Güell de Santa Coloma de Cervelló
(“coloma” es paloma en catalán) –, con la leyenda “ahir pastor”
(ayer pastor) y a la izquierda un búho posado sobre media luna
–símbolo de prudencia y sabiduría– con la leyenda “avuy senyor” (hoy
señor). Remata el escudo un yelmo con la corona condal y la paloma
símbolo del Espíritu Santo.[132]
En 1912 construyó dos púlpitos para la iglesia de Santa María de
Blanes: el del lado del Evangelio tenía planta hexagonal, decorado
con la paloma del Espíritu Santo y los nombres en latín de los
cuatro evangelistas y los siete Dones del Espíritu Santo; el de la
Epístola tenía los nombres de los apóstoles que escribieron
epístolas (San Pedro, San Pablo, San Juan Evangelista, San Judas
Tadeo y Santiago el Mayor), con las tres virtudes teologales y las
llamas del fuego de Pentecostés. Estos púlpitos fueron quemados en
julio de 1936.[133] Para la restauración de la Catedral de Manresa
se pidió a Gaudí en 1915 que realizase una valoración del
anteproyecto realizado por el arquitecto Alexandre Soler i March,
encargado de las obras. Gaudí sugirió algunas correcciones, como
colocar un pórtico junto al baptisterio, una cubierta a dos aguas
sobre la nave principal y una sala sobre el pórtico para museo y
archivo.
Desde 1915 Gaudí se dedicó prácticamente en exclusiva a su obra
cumbre, la Sagrada Familia, que supone la síntesis de toda la
evolución arquitectónica del genial arquitecto. Después de la
realización de la cripta y el ábside, todavía en estilo neogótico,
el resto del templo lo concibió en un estilo orgánico, imitando las
formas de la naturaleza, donde abundan las formas geométricas
regladas. El interior debía semejar un bosque, con un conjunto de
columnas arborescentes inclinadas, de forma helicoidal, creando una
estructura a la vez simple y resistente. Gaudí aplicó en la Sagrada
Familia todos sus hallazgos experimentados anteriormente en obras
como el Parque Güell o la cripta de la Colonia Güell, consiguiendo
elaborar un templo estructuralmente perfecto a la vez que armónico y
estético.
La Sagrada Familia tiene planta de cruz latina, de cinco naves
centrales y transepto de tres naves, y ábside con siete capillas.
Ostenta tres fachadas dedicadas al Nacimiento, Pasión y Gloria de
Jesús, y cuando esté concluido tendrá 18 torres: cuatro en cada
portal haciendo un total de doce por los apóstoles, cuatro sobre el
crucero invocando a los evangelistas, una sobre el ábside dedicada a
la Virgen y la torre-cimborio central en honor a Jesús, que
alcanzará los 170 metros de altura.[134] El templo dispondrá de dos
sacristías junto al ábside, y de tres grandes capillas: la de la
Asunción en el ábside y las del Bautismo y la Penitencia junto a la
fachada principal; asimismo, estará rodeado de un claustro pensado
para las procesiones y para aislar el templo del exterior. Gaudí
aplicó a la Sagrada Familia un alto contenido simbólico, tanto en
arquitectura como en escultura, dedicando a cada parte del templo un
significado religioso.
Durante la vida de Gaudí sólo se completaron la cripta, el ábside y,
parcialmente, la fachada del Nacimiento –de la que Gaudí sólo vio
coronada la torre de San Bernabé–. A su muerte se hizo cargo de la
construcción su ayudante, Domènec Sugrañes; posteriormente, ha
estado bajo la dirección de diversos arquitectos, siendo Jordi Bonet
i Armengol director de las obras desde 1987. En la decoración
escultórica han trabajado artistas como Llorenç y Joan Matamala,
Carles Mani, Jaume Busquets, Joaquim Ros i Bofarull, Etsuro Sotoo y
Josep Maria Subirachs, autor de la decoración de la fachada de la
Pasión.
Durante los últimos años de su vida, aparte de su dedicación a la
Sagrada Familia, sólo intervino en pequeños proyectos que no fueron
llevados a término: en 1916, al morir el obispo de Vic Josep Torras
i Bages, amigo de Gaudí, proyectó un monumento en homenaje al
clérigo, que pensó instalar frente a la fachada de la Pasión de la
Sagrada Familia. Realizó un boceto del proyecto, que finalmente no
se llevó a cabo, y se realizó un busto de yeso del obispo Torras,
obra de Joan Matamala bajo las órdenes de Gaudí; instalado en la
Sagrada Familia –habría formado parte del monumento–, fue destruido
en 1936.[135] Otro proyecto de monumento conmemorativo, igualmente
irrealizado, fue el dedicado a Enric Prat de la Riba, que se habría
situado en Castellterçol, lugar de nacimiento del político catalán.
El proyecto data de 1918, y habría consistido en una alta torre con
dos pórticos y una aguja rematada en una estructura de hierro de la
que pendería la bandera catalana. El dibujo del proyecto fue de
Lluís Bonet i Garí, ayudante de Gaudí.[136]
En 1922 recibió Gaudí un encargo de parte del padre franciscano
Angélico Aranda de una iglesia dedicada a la Asunción en Rancagua
(Chile).[137] Gaudí se excusó diciendo que ocupaba su tiempo en
exclusiva a la Sagrada Familia, pero envió a Chile unos bocetos de
la capilla de la Asunción que había proyectado para el ábside de la
Sagrada Familia, que más o menos coincidían un poco con los
solicitado por el padre Aranda. Lamentablemente este proyecto
tampoco se llevó a cabo, aunque en la actualidad existe la intención
de retomarlo –por parte del arquitecto chileno Christian Matzner–, y
construir por fin una obra diseñada por Gaudí en el Nuevo
Continente.[138]
Ese mismo año Gaudí recibió una consulta para la construcción de una
estación monumental de trenes para Barcelona (la futura Estación de
Francia). Gaudí sugirió una estructura de hierro en forma de gran
toldo suspendido, solución original bastante adelantada a su época;
quizá por ello, el proyecto arredró a los ingenieros encargados, que
declinaron el ofrecimiento de Gaudí. Los últimos proyectos conocidos
del arquitecto son el de una capilla para la Colonia Calvet en
Torelló, de 1923, y el de un púlpito para Valencia (se desconoce el
lugar exacto), de 1924. Desde entonces Gaudí trabajó ya
exclusivamente para la Sagrada Familia, hasta el fatídico día del
accidente que le causó la muerte.
Principales obras de Gaudí
ObraCronologíaUbicaciónCooperativa Obrera
Mataronense1878-1882MataróEl Capricho1883-1885ComillasCasa
Vicens1883-1888BarcelonaTemplo Expiatorio de la Sagrada
Familia1883-1926BarcelonaPabellones Güell1884-1887BarcelonaPalacio
Güell1886-1890BarcelonaColegio de las
Teresianas1888-1889BarcelonaPalacio Episcopal de
Astorga1889-1915AstorgaCasa Botines1891-1894LeónBodegas
Güell1895-1897SitgesCasa Calvet1898-1900BarcelonaTorre
Bellesguard1900-1909BarcelonaParque Güell1900-1914BarcelonaCasa
Batlló1904-1906BarcelonaJardines de Can Artigas1905-1906La Pobla de
LilletCasa Milà1906-1910BarcelonaCripta de la Colonia
Güell1908-1915Colonia Güell (Santa Coloma de Cervelló)
FC Barcelona football tickets | Espanyol football
tickets | Real Madrid CF football tickets | Formula 1 Grand Prix of Spain
tickets | Moto GP tickets
Barcelona city tours | Airport transfers | Car
hire Barcelona | Low cost flights |
FC.Barcelona.com
Barcelona city guide | Barcelona restaurants | History
of Barcelona | Museums Barcelona | Tourism Catalonia | Barcelona weather |
Barcelona map
Madrid Guide & Hotels | Hotels in Sevilla, Spain